lunes, 20 de octubre de 2008

Paréntesis: 20 de octubre


Me abstuve de escribir el 27 de junio, aniversario de la renuncia al cargo de presidente de la república por parte del Coronel Jacobo Arbenz Guzmán. No quería caer en el panfleto, porque no es mi intención que este sea un blog específicamente político (aún cuando lo es implícitamente), y no recuerdo por cuál otra causa (alguna habré tenido), tampoco escribí nada explícito para el pasado 30 de junio (quien tenga oídos que oiga...), aún cuando hay mucho qué hablar al respecto (y si lo hiciera me remontaría a la época de la revolución liberal, comenzando allá por 1871...). Para el 15 de septiembre (setiembre, dicen algunos) tampoco me explayé, haciendo alusión únicamente a los símbolos patrios.

Últimamente (y como es mi costumbre), he leído los blogs de muchos otros colegas (que creo poder denominarlos como tal, puesto que hacemos lo mismo: "bloguear" [no sé si existe el término... igual lo empleamos, igual lo hacemos]), hay diversas tendencias de pensamiento, por supuesto, y claro está que no comparto todas, incluso a veces ninguna de ellas, pero el tiempo que he invertido (a menos que haya sido un desperdicio) en leer lo que otras personas escriben sobre el tema que se les antoje, me ha hecho reflexionar acerca de ciertas cosas:

Primero, que cada uno es libre de escribir lo que quiera (el agua azucarada de cada día... la encontré hoy o ayer o hace unos días...). Pero con responsabilidad (esto ya es agregado mío). No me parece correcto (y para mí este término no es tan ambiguo como lo contempla el postmodernismo) que alguien escriba sin poner la cara o, al menos, afrontar el peso que implican sus argumentos.

Segundo, que digan lo que digan quienes lo digan, para mí esta libertad no es el fruto de luchas, gestas, justas, conflictos, bla, bla, bla... Llegamos a un punto del desarrollo histórico que ha alcanzado a todos, a nosotros, a aquellos, a quienes se les antoje, y la espada de dos filos que es la palabra nos está cortando a todos el pellejo. Libertad relativa, libertad falsa, libertinaje carajo (porque eso me parece que puede llegar a ser), libertad de pacotilla, de anónimo, de más blas... pero libertad y qué. Quien quiera que escriba lo que quiera porque puede, no le debe a ninguno y a sí mismo más que la responsabilidad de lo que diga, al final después de tanto romanticismo, panfletería, idealismo, materialismo, irresponsabilidad liberal, autoritarismo partidista; al final, el precio de la libertad me parece que se resume en una palabra: responsabilidad.

Tercero, claro que pienso que Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz Guzmán han sido los mejores presidentes que ha tenido Guatemala. Ambos tienen colas que les pisen, pues nadie es perfecto (mas no seré yo quien apunte aquí sus defectos, ya con los míos citados en mis narraciones tiene bastante este blog; además, mi intención es elogiarlos), pero así y todo han sido los mejores. Esto no tiene nada que ver con mis observaciones de la llamada blogósfera, pero quería escribirlo antes de que se me olvidara.

Cuarto, nada es tan claro como parece y, definitivamente, nada es estático. He cambiado de opinión no sé cuántas veces en este año. No en lo esencial, pero sí en ciertos aspectos formales. En ocasiones, es necesario mantener la mente abierta y un pensamiento flexible, dos cosas muy difíciles.

Quinto, reitero, no me interesa pertenecer a ninguna clase de grupo social con fines de lo que sea, no creo en los colectivos (no creo porque he visto, soy un descreído por experiencia), no soy partidario de ninguna persona, ni de mí mismo que yo sepa. No puedo creer que haya sujetos que crean, que esperan que uno sea parte de su colmena, que piense como ellos (¿acaso no soy claro en cuanto al hecho que he aprendido que las apariencias engañan y que las ideas evolucionan? Por cierto que tampoco espero que alguien piense como yo), en serio que si llego a pensar como alguien o a compartir su idea ("ideas" ya no suena utópico sino imposible), será una coincidencia, una situación efímera, una curiosidad, algo bien simpático, una rareza (ídem si alguien pensara como yo). No me es posible defender lo indefendible, no lo hecho conmigo mismo, es absurdo esperar que lo haga por alguien más. Además, según mi criterio, salvo los niños, cada persona es responsable de lo que hace (somos responsables, kimosabi).

El segundo punto es muy parecido al primero, pero es que quería dejar clara mi opinión (o será que como siempre estoy divagando...). En el segundo, cuando escribo que para mí esta libertad no es el fruto de luchas, si hiciera una excepción ésta sería en cuanto a la revolución del 20 de octubre de 1944, ya que se abrió un espacio democrático que hasta entonces no había existido (aún cuando no era total, ¿cuándo lo es, a fin de cuentas? En la época de Arévalo se cerró la Escuela Claridad). Sin embargo, esa libertad se perdió, ciertamente, con la caída de Arbenz en 1954 (acerca de la cual no quise escribir el pasado 27 de junio, y definitivamente no lo voy a hacer ahora).


Imagen: http://www.lexenesis.com/lexenesis/Paginas/historia/junta2.htm (por sugerencia indirecta de mi padre, coloco una fotografía con la Junta Revolucionaria de Gobierno, Capitán Jacobo Arbenz Guzmán, Ciudadano Jorge Toriello Garrido, Mayor Francisco Javier Arana).

2 comentarios:

CIUDADANO CERO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
CIUDADANO CERO dijo...

Qué buena entrada vos Peto...

La responsabilidad de los propios actos, es su responsabilidad y nada más. En efecto, hay libre albedrío. Yo soy libre en terminos de voluntad personal y de mi propia representación del mundo ante mis ojitos, al final es mi propia representación de la materia, yo puedo pensar que debo huevear, hueveo, pero al final ¿qué?, mi responsabilidad, mi responsabilidad de que me saquen la tiki (diré encogiéndome de hombros), además, usted no me puede decir -no me eche mierda, sino me lo trueno, ¡pendiente!- ¿si usted lo hace?, pero es un ejemplo soez, disculpe don peto por ser tan mal hablado, no suelo ser tan vulgar. Hay no.

Pero al final, cada quien puede hacer lo que quiera, no se puede poner mordaza, el problema es quien intenta ser mordaz y poner mordaza, y se cree con el derecho de dominar un sector y la voluntad. Pero al final, ojos que no ven, oídos que no escuchan, manos que no tocan cachetes o mandíbulas o integridad humana material, a veces sólo intelectual. En cierta forma ¿no nos afecta?.

Y la libertad obtenida es todo un embrollo, el cual se maneja aún en paréntesis y que tiene que ser mejor dilucidado. Porque el problema es como se toma este asunto, se tergiversa, se vuelve moda, costumbre, un derecho individual olvidando que somo parte de un conglomerado, bla, bla, etc.

Esta entrada ha dejado a un lado el oscurantismo fomérico, está buenísima maestro.


Salú don Peto, mis cordiales saludos y respetos maestro.

P.D. El anterior lo borré porque le encontré errores y porque quería agregar más todavía.