domingo, 9 de julio de 2017

cita petoulquiana: las tres voces

"Igual en poesía que en teatro que en todo... El artista debe ser única y exclusivamente artista. Con dar todo lo que tenga dentro de sí como poeta, como pintor, ya hace bastante. Lo contrario es pervertir el arte. (...) ¡Qué es eso de artista, de arte, de teatro proletario! El artista, y particularmente el poeta, es siempre anarquista en el mejor sentido de la palabra, sin que deba ser capaz de escuchar otra llamada que la que fluye dentro de sí mismo mediante tres fuertes voces: la voz de la muerte, con todos sus presagios; la voz del amor y la voz del arte."

Federico García Lorca, citado en:

García Lorca, Federico. Yerma. La casa de Bernarda Alba. Editorial Andrés Bello. Quinta edición. Chile, 1992. p. 141

domingo, 25 de junio de 2017

capítulo octogésimoprimero: éste me gustó más...

Hace ocho días, a la Petoúlquina le gustó más éste:

La luz es como yo, una lágrima desolada
que rueda en la ceniza y mi cuerpo tan sólo
una sombra que pasa como un navío errante...

Que éste:

Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado...

Y a mí me alegró porque a mí me gustan los dos. Pero más me gusta que ahora ella y yo compartamos un gusto.

...

De los poemas:

IX Monólogo de voces (una voz)
Doncel, Diego. Una sombra que pasa. Tusquets Editores, S.A. Primera edición. España, 1996. 
p. 67

La lluvia
Borges, Jorge Luis. El hacerdor. Alianza Editorial. Primera edición revisada, séptima reimpresión. España, 2005. p. 82


sábado, 24 de junio de 2017

Poema XVIII: Hace muchísimo tiempo

He visto morir una estrella
Se apagó instantáneamente ante mi vista
Pero

Aun cuando lo vi ahora
Esto
La muerte de la estrella
Ocurrió hace muchísimo tiempo

Así
Conmigo
Hoy me ven vivo
Y un día
Me apago

Parece que de repente
Pero no
Mi muerte ocurrió también
Hace muchísimo tiempo

sábado, 10 de junio de 2017

cita petoulquiana: antropocentrismo

-... pero a mí me preocupa lo siguiente: si Dios no existe, ¿quién mantiene el orden en la tierra y dirige la vida humana?

-El hombre mismo -dijo Desamparado con irritación, apresurándose a contestar una pregunta tan poco clara.

-Perdone usted -dijo el desconocido suavemente-, para dirigir algo es preciso contar con un futuro más o menos previsible; y dígame: ¿cómo podría este gobierno estar en manos del hombre que no sólo es incapaz de elaborar un plan para un plazo tan irrisorio como mil años, sino que ni siquiera está seguro de su propio día de mañana?


Bulgákov, Mijaíl. El maestro y Margarita. Alianza Editorial, S.A. Edición conmemorativa. España, 2016. p. 22

Poema XVII: Todo

Qué cosa
Me preguntas

Nada
Te respondo

Pero luego me corrijo
Más bien todo

Porque aun cuando nada te diga
Quiero decírtelo todo

sábado, 14 de enero de 2017

Diccionario petoulquiano: Pitón

Sust. Com. / Adj. (Zoología empírica cuasi-universal) Conductor vehicular de las grandes urbes, quien no dejando pasar un microsegundo desde que el semáforo se ha puesto verde, comienza a pitarle al piloto del automotor que va delante. 2. Fig. En el ámbito laboral, suele aplicarse al capataz sin sueldo, léase coordinadores de sección.

viernes, 18 de noviembre de 2016

cuento trunco: chucho sin orejas

Cuando ya iba en el bus, se dio cuenta de que no llevaba puestos los aretes, y escuchó resonar las palabras de su madre: sin aretes, parecés chucho sin orejas.

Resonaron en su mente, porque ella, sin aretes, no tenía orejas (bien lo decía su madre); y por ende, ninguna vibración sonora (qué pleonasmo esto de vibración sonora, ya lo estableció Kepler: todo lo que se mueve suena. O algo así, recuerdo yo) podría ser percibida por ella, una mujer sin orejas (ahora comienzo a preguntarme si esto es tan cierto, ¿acaso son absolutamente necesarias las orejas para oír?).

Sin aretes en las propias orejas, ella se encontraba en un mundo silencioso.

Así, en lo anecoico de su situación (hoy andamos de neologismos, va. Será que me refiero a la tal cámara anecoica, la del silencio), comenzó a pensar qué podría hacer para revertir esta extraña metamorfosis ovidiana de chucho sin orejas (¿o sería una mutación? digo, para ser más actualizados).

Necesitaba conseguir unos aretes. Pero, ya se ha visto, como en "El asno de oro", el remedio puede ser tan sencillo como comerse una rosa, pero las complicaciones de la trama sobreabundan.

Aquí era donde su naturaleza femenina se oponía a la vuelta a la normalidad.

"Ya decía yo, que esto no sería tan simple", se dijo a sí misma.

Muy chucho sin orejas podía ser, pero tenía buen gusto.

Y así, ahí estaba parada, frente a la mesita de mercado persa centroamericano, sin saber qué par de aretes elegir...

Y yo, que presencié la escena, porque me la encontré a ella, y me explicó, de alguna manera, todo lo anterior (más o menos), tampoco sé qué elegir para darle fin al relato. No sé por qué recuerdo a Charlie Parker, perdiéndose en el solo cuando era un jovencito, o apenas logrando terminar su interpretación de Loverman, aquella vez que estaba alcoholizado y narcotizado...

Apegarse a la verdad, desentenderse de la ficción (si es posible hacerlo), me podría ayudar: Ella no llevaba puestos aretes, decidió conseguir unos, fue al puesto de economía informal y... compró un par de aretes (recuerdo que discretos, pero visibles, si no ¿cuál sería el objeto? a menos que la metamorfosis solamente afecte al usuario, es decir que sólo ella sepa acerca de la transformación. Y así debía ser, porque a mí nunca me pareció que ella fuera un chucho sin orejas).