jueves, 26 de julio de 2012

capítulo sexagésimooctavo: maricastaña

Cuenta el escuilache (Galich era su sobrenombre, Manuel le otorgaron por gracia en la pila bautismal) que el Duende estaba enamorado de Maricastaña y que, en tiempos de ésta, la visitaba en la corte del Rey Perico de los Palotes, la cual se encontraba un poquito más acá que el Quinto Infierno. Y lo que más le gustaba al Duende de su princesa Maricastaña era (trenzar) el cabello de ella ("... roble pulido, tabaco en flor... ¡oro musivo!"); gozaba hundiendo las puntas de sus dedos en esa "catarata de seda rebelde".

martes, 24 de julio de 2012

Versificación XVII: Las nueve campanadas

Caminaba por el parque central
Quise llamarte y pensé
Voy a ir a la esquina de la novena calle y novena avenida
Creí que faltaban diez minutos para las nueve de la noche
Pero cuando llegué frente a la Catedral
El reloj comenzó a marcar las nueve con sus campanas
Entonces te llamé
Pero no contestaste.

miércoles, 18 de julio de 2012

cosas que me gustaría responderle a la gente (pero que nunca les voy a decir) # 1

Pregunta: "Canche, ¿nos regalás un quetzal?"

Respuesta en mi mente: "Comadrita, si a Vd. yo le parezco canche, se me hace que tiene que ajustarle los colores a su televisión."

domingo, 8 de julio de 2012

Versificación XVI: Gentil

Vd. es
Mi solución al siete por ciento,
Tras mis largos períodos de aburrimiento

Una inyección de Vd.
Me causa una efímera pero deliciosa euforia

Y Vd. es
(también)
El cisne negro de Darío
Que en la penumbra canta perenne:
"¡La aurora es inmortal, es inmortal, es inmortal!"

Y a veces,
A veces,
Vd. es "gente",
Según Vd. misma me ha dicho.


domingo, 1 de julio de 2012

capítulo sexagésimoseptimo: llamada onírica

Anoche soñé que estaba durmiendo en mi cama a la medianoche. El ringtone del teléfono me despertó. Estaba confundido, tenía la impresión de que no era necesario que me despertara temprano al día siguiente (domingo). Abrí los ojos y me encontré con la penumbra, vi el teléfono, lo alcancé y al contestar, eras vos quien llamaba.

Por eso me di cuenta de que tenía que estar soñando, porque esto no podía ser. Tan sólo un poco antes (o mucho en tiempo onírico; pero no, poco antes porque fue cuando todavía estaba despierto) estaba pensando en lo fugaz de la vida, que todo se acaba y bla, bla, bla... y ahí estabas vos, en mi sueño, hablándome, y discutíamos sobre el hoy, el mañana, el presente y el futuro, y sobre esto último yo insistía en su vaguedad, que no es nada, que nunca hay que sacrificar lo presente por lo posterior.

Y ahora que lo pienso, esto debió de ser un sueño porque un día, cuando todavía estabas acá le llamaste "Morfeo" a Orfeo (el gato de felpa, ¿o será peluche?), y aun cuando nunca he leído nada sobre Morfeo, por Matrix sé que algo tiene que ver con los sueños.

Pero, qué te diré, aún hoy no sé si fue un sueño o no. ¿Qué sabremos?