miércoles, 28 de diciembre de 2011

cita petoulquiana: el alma ardiente

"Alma infeliz el alma ardiente, aquella
En que el ascua más leve alza un incendio..."

Martí, José. Versos Libres (Astro Puro)

viernes, 9 de diciembre de 2011

capítulo quincuagésimonoveno: "¡qué viva la piratería!"

"¡Qué viva la piratería!", dijo C al Cubo.

Y yo agregué, "Como alguna vez habrá dicho Long John Silver...".

"¿En serio?", me preguntó ella.

"No", respondí yo. "Bueno, a lo mejor". Agregué.

Porque quién sabe. Si no lo dijo, lo pensó. O pudo haberlo hecho. Tendríamos que preguntarle a su confidente, Robert Louis. Pero no creo que eso sea posible a estas alturas.

La piratería. Creo que lo que hizo que me fascinara el tema fue leer "La isla del Tesoro".

La bandera pirata era negra, como la del Anarquismo. Y en ella figuraba una calavera con dos tibias en equis. Una calavera, otro símbolo enigmático y fabuloso...




miércoles, 30 de noviembre de 2011

Paréntesis: Es mi naturaleza...

La siguiente fábula la leí por primera vez en una tira cómica de El Príncipe Valiente (Prince Valiant). Recuerdo que quien la contaba era una especie de sabio del lejano oriente que acompañaba al protagonista (¿cómo podía ser así en la Edad Media? No lo sé. Lo más probable es que mi memoria esté equivocada). En todo caso, me impactó bastante porque nunca he podido olvidar la estructura del texto y tengo reminiscencias de los dibujos que representaban a ambas criaturas.

Aquí la fábula (extraída de Wikipedia en español):

El Escorpión y La Rana

Había una vez una rana sentada en la orilla de un río, cuando se le acercó un escorpión que le dijo: —Amiga rana, ¿puedes ayudarme a cruzar el río? Puedes llevarme a tu espalda… —¿Que te lleve a mi espalda? —contestó la rana—. ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco! Si te llevo a mi espalda, sacarás tu aguijón, me picarás y me matarás. Lo siento, pero no puede ser. —No seas tonta —le respondió entonces el escorpión—. ¿No ves que si te pincho con mi aguijón, te hundirás en el agua y que yo, como no sé nadar, también me ahogaré?

Y la rana, después de pensárselo mucho se dijo a sí misma: —Si este escorpión me pica a la mitad del río, nos ahogamos los dos. No creo que sea tan tonto como para hacerlo. Y entonces, la rana se dirigió al escorpión y le dijo: —Mira, escorpión. Lo he estado pensando y te voy a ayudar a cruzar el río. El escorpión se colocó sobre la resbaladiza espalda de la rana y empezaron juntos a cruzar el río.

Cuando habían llegado a la mitad del trayecto, en una zona del río donde había remolinos, el escorpión picó con su aguijón a la rana. De repente la rana sintió un fuerte picotazo y cómo el veneno mortal se extendía por su cuerpo. Y mientras se ahogaba, y veía cómo también con ella se ahogaba el escorpión, pudo sacar las últimas fuerzas que le quedaban para decirle: —No entiendo nada… ¿Por qué lo has hecho? Tú también vas a morir. Y entonces, el escorpión la miró y le respondió: —Lo siento ranita. Es mi naturaleza, es mi esencia, no he podido evitarlo, no puedo dejar de ser quien soy, ni actuar en contra de mi naturaleza, de mi costumbre y de otra forma distinta a como he aprendido a comportarme. Y poco después de decir esto, desaparecieron los dos, el escorpión y la rana, debajo de las aguas del río.

Moraleja: No te engañes a ti mismo ni a nadie. Uno siempre es lo que es, a pesar de las circunstancias.


Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/El_escorpi%C3%B3n_y_la_rana

viernes, 25 de noviembre de 2011

Paréntesis: El epígrafe

Antes de que el flammer hubiese tenido la amabilidad de regalarme la cabecera que ahora decora este blog, se podía leer bajo el título este epígrafe:

"La vida de un ente cualquiera, de un petoulqui. Una existencia sin brillos enceguecedores ni densas oscuridades. Sin caer en lo mediocre, sin embargo; ni mucho menos en lo vulgar, lo obsceno o lo procaz. Acaso, la penumbra donde todo se confunde, se tantea, se presume, se asume o se intuye..."

Me dieron ganas de recordar.

jueves, 10 de noviembre de 2011

sábado, 5 de noviembre de 2011

Paréntesis: Poema de Bonnie Parker

Algún día caerán juntos
Y les enterrarán también juntos.
Para unos pocos será un dolor;
Para la ley será un alivio...
Pero será la muerte para Bonnie y Clyde.

Bonnie Parker

jueves, 3 de noviembre de 2011

cita petoulquiana: conducta evitativa... ¿y qué?

"Odio las riñas (las reprimendas), es más fácil escapar."

Clyde Barrow

Fortune, Jan I. La verdadera historia de Bonnie y Clyde. Editorial Bruguera, S. A. Edición especial. España. Febrero, 1974. p.35

Paréntesis: 1 reader...

Creo que nunca habíamos caído tan bajo... o a lo mejor, nunca estuve consciente de la caída. Como sea...

En realidad, creo, por otra parte, que estoy siendo injusto, es más: ingrato. Me alegra tener 1 reader. Muchas gracias, reader, donde quiera que estés...

O, pensándolo bien, a lo mejor este "1 reader" soy yo mismo, porque estoy suscrito a mi propio blog. Entonces, sólo me resta decir, "muchas gracias a mí".

No es extraño, me gusta leer lo que haya escrito. A lo mejor alguien piense que es un acto de narcisismo. Quizás. Pero, creo que más allá del mero narcisismo, se trata de que sé qué me gusta, qué me interesa y siempre hay algo de entretenido en ver el reflejo de uno mismo. Narciso usó las aguas de un río, la gente usa los espejos, a mí me quedan mis textos.

lunes, 31 de octubre de 2011

cita petoulquiana: el vacío...

"No pedimos ser eternos; pedimos tan sólo no ver que los actos y las cosas pierden de repente su sentido. El vacío que nos envuelve, se hace entonces patente..."

De Saint-Exupéry, Antoine. Vuelo Nocturno. Plaza & Janés, S. A. Editores. Quinta Edición. España, 1980. p. 109

miércoles, 26 de octubre de 2011

Paréntesis: Ni me gusta el fútbol...

Pero esta canción (Santa Maradona de Mano Negra) me ha gustado desde que la escuché:



Paréntesis: No me gusta el fútbol...

Pero posteo este video porque hay una persona que es importantísima para mí y quien piensa que el fútbol es un arte (y a mí me encanta lo que ella piensa):




miércoles, 19 de octubre de 2011

capítulo quincuagésimooctavo: petoulqui ha muerto...

O eso creo. La verdad es que no sé cómo podría seguir con vida después de tanto tiempo; honestamente, ya no me siento muy petoulqui.

Creo que Petoulqui, o más bien petoulqui (así con minúscula), va a quedar como un término, una palabrita, que me inventé, o más bien descubrí. Una palabra sin definición clara, un adjetivo que describe de manera difusa. Ej: Él es bastante petoulqui. ¿Qué sería eso? Incluso si lo uso como un sustantivo común. Ej: Él es un petoulqui. ¿Qué demontres significa eso? Es algo bien vago, tiene un sentido muy amplio. Cualquiera podría decir, "Yo soy un petoulqui", usurpando calidad, o incluso robando identidad podría afirmar, "Yo soy Petoulqui". ¿Y qué podría hacer yo? Pues, nada.

Ya una vez lo había dejado por escrito (o tal vez no, mi memoria no es tan confiable, según he comprobado), este blog podría llamarse ahora: Las aventuras de julio. Pero no suena muy pegón (Ja-ja, como si lo de petoulqui fuera muy pegón).

Bueno, como sea, creo que de ahora en adelante, o no firmo los comentarios (mis respuestas a las miles de reacciones de los millones de lectores de este blog...) o los firmo como Julio. Igual, los comentarios seguirán apareciendo como emitidos por Petoulqui, que será un seudónimo y nada más.

Paréntesis: El riesgo

Y así, después de un montón de tiempo (ya no sé cuánto) he decidido retomar el blog.

La verdad, me entretiene publicar. Dejé de hacerlo porque sentí que no tenía nada qué decir, ahora siento que sí. En estos casos creo que me importa más mi opinión que la de cualquier otra persona.

Esto del blog es una bitácora, de modo que debería de escribir acerca de lo que me pasa; sin embargo, prefiero, más que escribir acerca de lo que me pasa, consignar lo que pienso acerca de lo que me pasa; de hecho, también lo que siento.

Entonces, tomo el riesgo de escribir de nuevo. A ver qué pasa...

lunes, 17 de octubre de 2011

cita petoulquiana: The Adjustment Bureau

Elise Sellas: I'm not some hopeless romantic. I would never allow myself to be that way, but once I've felt, even for a moment, what I felt with you.
Elise Sellas: You ruined me. I didn't want to settle for less.
David Norris: I know the feeling.
Elise Sellas: It scares the shit out of me.
David Norris: I'm not going to hurt you.
Elise Sellas: You don't need to say that.
David Norris: I'm not going to hurt you.
Tomado de: http://www.imdb.com/title/tt1385826/quotes?qt=qt1446442

capítulo cero: el sueño que no pude recordar...

Desperté con la sensación de haber soñado con vos, pero sin poder recordar de qué se había tratado el sueño. Este olvido contrario a mi voluntad me provocó el deseo de regresar el tiempo como se hace cuando uno ve una película; mas no puedo.

Siento que te tengo y no te tengo, que estoy y no estoy con vos. Es raro. Sin embargo, a lo mejor la enseñanza de esto del sueño es que debo alegrarme del hecho de que existás, más allá de que pueda o no disfrutar de tu compañía; alegrarme de lo que ha pasado entre nosotros, en vez de entristecerme por lo que no ha pasado, no pasa y podría no pasar... digo, como un sueño que uno cree haber tenido pero que no puede recordar al despertar.

Al menos, o a lo más, me queda esta felicidad de, por un instante, aún cuando breve, haber estado con vos, al sentir que te soñé, al haber despertado pensando en vos.

capítulo quincuagésimoseptimo: de cuando traté de jugar a ser Oliveira...

Y así, como no podía hablar con ella (ella sabe perfectamente que es ella, es decir que ella sabe perfectamente quién es... digo, ella sabe que ella es a quien me refiero, puesto que eso de que ella sepa exactamente quién es pues, es un tanto difícil... a lo mejor sí lo sabe... ahora bien, en lo particular yo no sé muy bien quién soy... razón por la cual a veces juego a ser lo que no soy, que es más fácil que jugar o ser quién sí soy, esto porque a decir verdad no sé muy bien quién soy...), decidí probar otro enfoque; verla sin verla... más bien verla viéndola pero sin que ella supiera que la veía, o que en algún momento lo supiera, pero más bien "a posteriori", de manera que ya fuera muy tarde para evitar verme.

Se me ocurrió tratar eso de la técnica del capítulo 6 de Rayuela: "La técnica consistía en citarse vagamente en un barrio a cierta hora. Les gustaba desafiar el peligro de no encontrarse, de pasar el día solos, enfurruñados en un café o en un banco de plaza, leyendo-un-libro-más...". A decir verdad, la cosa no iba bien desde el principio: no nos citamos y no me gustaba en lo más mínimo el peligro de no encontrarla, de pasar el día solo (por cierto que era de noche); más que café, el lugar donde acabé era como un bar (eso de café te lo debo), lo del banco de plaza queda fuera de cuestión, entonces, y no llevaba ningún libro (llovía, estaba oscuro, iba a un bar...). Así expuesto, el título de este capítulo y la cita parecen más bien engañosos, inexactos, tal vez algo afectados.

No nos habíamos citado. Solamente tenía como referencia una confirmación suya de asistencia a un concierto de la HRB. Así, sin más, me fui para allá. No la encontré, la busqué con la vista todo el tiempo que estuve ahí. Sin ella, todo lo demás era bueno, pero no sobresaliente. Era tibio, no abrasador. La vida, el tiempo, la música, todo existía y era bueno, pero le faltaba emoción. Sólo me quedé la primera parte del concierto. Luego, me despedí y salí a tomar un taxi, cuyo conductor no dio con la dirección, así que caminé bajo la lluvia dos cuadras hasta que el tipo me vio. ¿Cómo demontres supo que era yo su pasajero? Nunca lo sabré. Claro que pude preguntarle, pero hubiera perdido lo que Lezama Lima decía que era lo más chilero (él era cubano, seguro que hubiera usado otro término) de cualquier obra literaria: el misterio.

domingo, 16 de octubre de 2011

capítulo quincuagésimosexto: el voto

Cuando el Rey Alfonso desterró al Cid Campeador, éste hizo un voto de dejarse crecer la barba "por amor al Rey Alfonso que me ha arrojado de Castilla".

Así, hoy hago un voto opuesto: rasurarme la barba y lucir lampiño el rostro hasta que pueda volver al lado de la dueña y soberana de mis pensamientos...

domingo, 9 de octubre de 2011

capítulo quincuagésimoquinto: de por qué odio las mandarinas y/o la sandía que me crece en el estómago

Cuando era niño, tendría 5 ó 6 años, probé las mandarinas por primera vez, al menos recuerdo que esa fue la primera vez; y las odié.

¿Por qué? Pues, porque me tragué algunas de sus semillas y, también recuerdo que, una prima de mi mamá dijo que me iba a crecer un arbolito de mandarinas en la cabeza, lo cual me irritó bastante.

Que mi madre me contara que mi padre aborrecía las mandarinas fue la confirmación que yo esperaba: era algo de familia. Me sentí completamente identificado y desde entonces odié las mandarinas. Ahora ya no las odio, de hecho me gustan mucho, así que el título del artículo requiere cierta actualización.

Por otra parte, últimamente he tratado de comer de manera más saludable. El otro día, mientras comía un trozo de sandía, me tragué una semilla. Ahora, cuando me veo la panza no creo que su volumen se deba al exceso de grasa en mi dieta ni a la falta de ejercicio, es obvio: me está creciendo una sandía en el estómago...

jueves, 6 de octubre de 2011

capítulo quincuagésimocuarto: tíbiri tábara

Hoy le pregunté a un amigo cubano que cómo le iba en cierto tema, y él me contestó: "tíbiri tábara". Así que yo, como siempre tratando de sacar el significado de casi todo, le pregunté qué era aquello. Él me dijo algo así como "en nada".

Así me siento yo ahora mismo: Tíbiri Tábara.

martes, 4 de octubre de 2011

capítulo quincuagésimotercero: la inmolación

Primero, lo colgaron de una cuerda. Luego, lo apalearon hasta dejarlo retorcido y deforme, incluso desprendiéndole trozos de su ropa. Finalmente, la concurrencia se acercó y arrancó pedazos de su cuerpo, porque querían comerse lo que había en sus entrañas.

Algunos podrían pensar que romper una piñata con forma de payaso es un acto de violencia. Otros, quizás piensen que es una forma de revivir los rituales de los antiguos sacrificios prehispánicos.