jueves, 6 de agosto de 2009

capítulo trigésimoquinto: política animal


Hace unos días apareció un ratón en la casa. Por lo tanto, hubimos de tomar acciones consecuentes (aún cuando yo de consecuente, pues nada...). Lo primero que hizo la madre (no la de Máximo Gorki sino la mía...) fue tratar de envenenar a la criatura invasora. A los pocos minutos de colocado el veneno en una esquina, éste había desaparecido, así que presumimos que el intruso lo había consumido y estaría comenzando el proceso de eliminación. Pero no fue así. O era más de un ratón, porque el roedor volvió a ser avistado unas horas después, ya no en la cocina sino en el comedor. Ante tal situación decretamos un toque de queda y cerramos todas las puertas. Era imposible pasar más que con un salvoconducto que indicara que el visitante era humano. Así el ratón fue aislado. Ahora mismo no ha aparecido ningún cadáver, pero tampoco se ha visto nuevamente al roedor y comenzado a preguntarme... ¿será que nuestros métodos son aceptables? ¿hemos abordado la situación de la forma más adecuada?

He recordado mi infancia (nuevamente), y han venido a mi memoria imágenes de una convivencia pacífica entre un ser humano y un ratón (y no hablo de Walt Disney y Mickey Mouse, puesto que el primero explotó al segundo de manera inmoral): un hombre mayor llamado "Raulito" y un ratón joven de nombre Topo Gigio.

A lo mejor, las relaciones entre el ratón y nosotros, los otros, hubieran sido mejores si en vez de tratar de matarlo le hubiéramos mandado a fabricar unos muebles acordes a su tamaño y un guardarropa según su talla; si nos hubiéramos tomado el tiempo de conversar con él, conocer sus inquietudes, su fuero interno.

Pero no, nuestra primera reacción fue tratar de destruirlo.

Video: http://www.youtube.com/watch?v=sTwZeoI4IEU

2 comentarios:

Johan Bush Walls dijo...

Los ratones son feos maestro, más cuando entran a la casa sin permiso; por otro lado, ese topogigio era gracioso, me gustaba cuando cantaba las notas altas.

Salú pue.

ESTUARDO dijo...

El topo gigio ya murió...