sábado, 10 de mayo de 2008

Paréntesis: Porque no cualquiera toca una Mazurka...


Anoche (9-V-08) fue la entrega del libro "Música Guatemalteca para Piano. Antología Histórica, Siglos XIX - XXI", editado por el Doctor Igor de Gandarias.

La presentación de la obra fue acompañada (más bien ilustrada) por un magnífico recital a cargo de la maestra Alma Rosa Gaytán y Carlos Soto. Ambos interpretaron de una manera vívida y sensible.

La maestra Alma Rosa ejecutó en el piano el "Primer Nocturno" de Raúl Paniagua, perteneciente al período Romántico (de un "romanticismo lírico" como fue descrito), causando gran conmoción por su carga emocional y, el cual contrastó con las composiciones del maestro José Castañeda, Dos piezas: I. La Doncella ante el espejo cóncavo y II. Nocturno, ambas con un tono Neoclásico y rozando en el impresionismo, bastante interesantes por lo demás, la primera capaz de sumergirnos en la dimensión que se encuentra "a través del espejo". Posteriormente se hizo partícipe Jesús Castillo con su Seguidilla de toque español por ser parte de una de sus suites ibéricas. Finalmente, la maestra interpretó del maestro Juan José Sánchez "Corpus", una reinterpretación de tinte impresionista de la fiesta tradicional que lleva ese nombre, obra cristalina y original, y "Tocata" de Juan de Jesús Fernández, obra ejemplar del clasicismo en Guatemala.

Las últimas dos obras le correspondían a la sección del recital que sería realizada por el maestro Vinicio Quezada, de quien se lamentó mucho que no pudiera asistir por motivos de salud.

El maestro Carlos Soto concluyó el recital tocando "Tres piezas" (1803) de autor anónimo, obra consistente en: I. Fandango (el cual a pesar de su nombre era una obra bastante técnica), II. Sonecito (el cual se cree que podría ser el primer son escrito en Guatemala), y III. ¿? Pieza sin título alguno. Luego, "Españolita", una mazurka de Lorenzo Morales, la cual data de finales del siglo XIX, demostró el virtuosismo del maestro Soto porque, como diría mi maestra, "No cualquiera toca una Mazurka" (al menos no así de bien). La jornada musical fue estremecida por el "Virtuosísimo" de la "Tocata" de Manuel Herrarte, quien fuera maestro de Soto, una obra de tipo vanguardista con una intensidad arrolladora, una vez más el maestro Soto salió victorioso, no hay que temer en decirlo. El recital se cerró con "Tormentoso" una obra del intérprete, pieza de jazz de alto nivel técnico y además, algo muy pero muy importante, con tremendo feeling.

Posteriormente, la parte protocolaria de la noche, un homenaje merecido a todos los compositores ya fallecidos cuyas obras aparecen en el libro: Un fuerte aplauso. Y, añadimos, la posibilidad de que su obra ahora pueda ser interpretada.

La entrega del libro a los compositores vivos incluidos en el texto, a los intérpretes de la noche, al editor. Y algo muy interesante fue tener en un solo escenario a tantos de los grandes compositores nacionales: Juan José Sánchez, Felipe de Jesús Ortega, Enrique Anleu Díaz, Carlos Soto, David de Gandarias, Igor de Gandarias, Paulo Alvarado. Aún, algunos no pudieron estar presentes.

Esta velada fue invaluable: se publicaron más de 16 años de trabajo musicológico en Guatemala y más de dos siglos del talento y esfuerzo de los creadores musicales de nuestro país. Me parece correcto y necesario expresarlo como apareció en la edición electrónica de Prensa Libre del 8 de mayo de 2008: (el Dr.) Igor de Gandarias comenta que su obra no es un libro de autores sino de la evolución del piano en Guatemala.

Además puede revisar la siguiente columna por Jorge Sierra:

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