miércoles, 21 de mayo de 2008

capítulo décimo: en guatemala, la muerte viaja en el transporte urbano... y trucutú maneja


Aquella noche, hace como dos semanas, me pareció que la dama macabra viajaba en una camioneta de línea, que según pude apreciar era administrada por una especie de repugnante familia: El troglodita al volante (aún cuando, en un intento de promover la equidad de género lo compartió con la fémina que lo acompañaba, personaje para quien, debido a la obscenidad que transmitía su forma de comportarse y su actitud al tratar a los usuarios, no encuentro carácter mitológico alguno con el cual compararle) y el gritón, un púber con apariencia mixta entre Pugsley de Addams Family y Bart Simpson, con una terminología tan procaz y una postura ante el mundo tan pendenciera que me recordó a Hob, el niño maléfico de Robocop 2.


Tras recibir las visitas de toda clase de personajes que nos contaron su historia y nos presionaron amistosamente para ser caritativos apelando a nuestra lástima o nuestro temor (en mi caso algo entre sentimiento de culpa e indolencia), esperar a que se llenara la camioneta, presenciar ciertos conflictos entre algunos usuarios y la administración del vehículo, nos preparamos para iniciar nuestra odisea por el centro histórico.


Nuestra vertiginosa carrera comenzó en la 18 calle y 5a. avenida de la zona 1, a las 9:30 PM, donde uno paga 5 quetzales por una muerte casi segura, y claro, sin devolución del dinero al final del viaje en caso que uno sobreviva (eso sí, "Si querés te devuelvo tu dinero y te bajás o te bajo", como diría Bart antes de iniciar el recorrido).


Al principio, competíamos (no sé en qué sentido colaboraba yo a la causa, pero siendo parte del tour-aventura supongo que tengo derecho a hablar en plural) con un taxista, aparentemente conocido del antipiloto. Parecía que la calle era de ellos (la calle es de todos hasta que alguien se la apropia, parafraseando a mi maestro de Moral y Ética Profesional).


Trucutú aceleraba sinuosamente sin la menor comprensión de la máxima "Toda acción implica una consecuencia". Me preguntaba a mí mismo al ritmo de, primero Ana Gabriel, luego un intérprete de salsa no identificado... merengue ídem y, finalmente reggaetón, claro es, "¿cómo el servicio de transporte urbano, que se supone es público, puede caer en manos tan privadas... de juicio?".


¡Carajo!


Parafraseando al Maestro Enrique Anleu Díaz, en su cuento de la Nave Espacial (que aparece en Cuadros de otras costumbres guatemaltecas), al vislumbrar la parada donde había de descender del móvil, como dijera mi maestro de Física Fundamental, y para no ser arrojado, otro término que nos encontrábamos en los problemas del mencionado curso, luché contra la inercia (como que hoy estoy afín a las ciencias naturales) y logré apearme.


Definitivamente, la muerte en uno de estos carromatos no tiene nada de heróica ni memorable, es más bien anónima y estadística; en Guatemala, esto es de lo más común y definitivamente, corriente, es media, mediana y moda. Lo fashion es morir en un accidente de tránsito provocado por un sujeto (o sujeta, nunca se sabe) que demuestra carecer de sensatez y sentimientos.




10 comentarios:

ESTUARDO dijo...

Trucutú sale libre bajo fianza, para mayor información consultar edición de la Prensa Libre del 21 de mayo del 2008.

PROSÓDICA dijo...

Hola, vengo a visitarte desde el blog de Vania.

Tenes razon en lo escrito...justamente la semana pasada le alegue a un chofer porque al cobrarme el pasaje me dijo "son Q5.00", y como buena Abogada me pongo a alegarle del robo y me dijo igual que a vos "paga o bajese".....y que le queda a uno?. Nimodo, encima de todo a pagar doble por tu muerte segura.

Me gusto como vas haciendo comparaciones entre personajes o figuras al escribir.

saludos, un gusto leerte.

Petoulqui dijo...

Bienvenida, Prosódica.

Sobre tu comentario acerca de este post:

Qué gusto que gustó. (Tengo que usar tildes, o talvez no se entendería mi enunciado, pero en efecto me ha gustado el concepto de tu nombre, Prosódica, y tu espacio "Tildando".)

ESTUARDO dijo...

Prosódica, no comprendo cómo, siendo abogada, indicás que fuiste objeto de robo, si el robo se encuentra tipificado bajo el supuesto legal de despojar de la propiedad a una persona a través del uso de la violencia. En todo caso, sería extorsión.

Oswaldo J. Hernández dijo...

Este capítulo es particularmente impropio para petoulqui; singulamente lo comparte; viaja en la pluralidad, en colectivo.

Saludos.

Vania Vargas dijo...

viajar en bus es toda una aventura extrema... son microcosmos ambulantes las babosadas, pequeñas guatemalas en movimiento: adentro el ahogo la indiferencia, la violencia, el ruido, la suciedad, y vos allí haciendo equilibrio, agarrándote de donde podás para salir ileso. pfff.

Vania Vargas dijo...

ah, se me olvidó, saludos jeje

Petoulqui dijo...

Es Vd. bienvenida, Vania.

PROSÓDICA dijo...

Jejejeje la mara se lo toma personal, no?. En fin, vengo a aclarar a"Estuardo" no por deber, sino por no pasar de alto la ignorancia que:

pese a que soy Abogada y Notaria, no comento como tal....soy una persona dando mi opinion sobre una vivencia que como ciudadana comun, comparto con el dueño del blog. Ahora con respecto al analisis juridico del delito que tipificas como robo y el que tipificas como extorsion, mejor no comento que creo que no es el fin del post.....aunque si aconsejaria remitirte al Codigo Penal Guatemalteco, y si aun no le atinas, al Diccionario de la Real Academia Española, todo ello, por supuesto, aplicado al caso concreto o hecho del que trata el post, que es como juridicamente, debiera analizarse y no desde una perspectiva general.

Un gusto aclarar naderias.

Luis dijo...

Que bueno que Prosódica no se lo toma personal.
Ella no es de "la mara"