martes, 20 de octubre de 2009

Paréntesis: Te prometo anarquía


La timidez me hizo guardar este pequeño ensayo por 9 meses, ahora le toca salir a la luz:



Te prometo anarquía



Hablando con Rafael Romero, él me dijo algo que me parece representa al proyecto Te prometo anarquía, y voy a parafrasearlo de la siguiente manera: Libertad de elegir. A lo mejor suena muy simple, pero para mí (y supongo que para otros) es algo importante y no negociable.

Al conversar con Rafa, me di cuenta de ciertas cosas (qué “cosismo” el mío, eh):
  • Para empezar, el hecho fundamental que Te prometo anarquía es una espacio para la libre expresión. Y esto ya lo había explicado Rafael, pero creo que no me había quedado claro hasta que me lo explicó en persona. El asunto es que en Guatemala no hay suficientes espacios de expresión. Esta palabra “expresión”, así como la frase “libertad de elegir”, podrían parecer sencillas pero, para nosotros en Guatemala, se tornan en algo sumamente complejo. Ni siquiera me voy a poner a tratar el tema porque me extendería y no creo que vaya a encontrar sino el agua azucarada, sin embargo me parece un buen punto de partida para la discusión.

  • Si continúo por aparte con esto de la libre expresión, obviando el tema de la expresión en sí, llegamos a lo siguiente: la selección de los trabajos para Te prometo anarquía. Ahora que he conversado con Rafael, me he dado cuenta de la gran responsabilidad que ha asumido; si bien antes le agradecí y quise reconocer el esfuerzo que ha realizado al compilar el trabajo de tantos artistas inéditos, con mayor razón le agradezco ahora al comprender que, además de lo anterior, el proyecto Te prometo anarquía asume la difícil tarea de brindar un espacio a la amplia gama de propuestas de quienes deseamos hacer público nuestro trabajo. El único requisito para la publicación, aparte de presentar el material a ser publicado, es identificarse, responsabilizarse por la propia creación. No hay ningún otro parámetro, ya sea subjetivo (en cuanto a la parte editorial; al final, cada lector del blog decidirá si le gusta o no la obra en cuestión) ni objetivo (cánones estéticos). En un medio en el cual acostumbramos que como dijo alguien por ahí “si sos mi cuate te publico” o que una opinión arbitraria o acomodaticia determine quién puede o no publicar, basándose en criterios subjetivos limitados o criterios subjetivos disfrazados de objetivos, con Te prometo anarquía, quien desee publicar su obra, más allá de los límites e impedimentos citados, podrá hacerlo.

  • Ahora bien, una vez publicada la obra de determinado autor y sumarse a la compilación del proyecto, hay una libertad más en juego: la del visitante y/o lector del blog. Como ha dicho Rafael, “en Te prometo anarquía, cada persona que ingresa al blog, puede decidir quedarse, leer, comentar, o simplemente no hacer ninguna de estas acciones”. El público tiene la libertad de hacer, de elegir y algo más: conocer lo oculto.

Algo que me pareció extremadamente importante, y que quizás a algunos les parezca más que evidente, no se trata de que cada persona que publica sea un artista consumado (¿quién lo es, a fin de cuentas?), sino del poder publicar en sí. Le he dicho a algunas personas que el proceso de desarrollo del criterio estético en el niño no se realiza con el fin de hacer del niño necesariamente un artista, pero sí debería de hacerse para proveer al niño con las herramientas para que pueda expresarse artísticamente. En todo caso, la disposición para el arte es parte de la naturaleza del ser humano. Así que: a expresarnos. Y si alguien decide seguir la difícil senda del arte (no es tan fácil como pareciera...) que busque la propia superación con una visión autocrítica y un trabajo esforzado.

Imagen: tomada del botón en mi barra de sugerencias.

1 comentario:

ESTUARDO dijo...

Por eso yo no escribo...