martes, 27 de octubre de 2009

Cuento malísimo de mi primera juventud: El diablo (basado en un hecho real... me pasó, pues)

El diablo
Únicamente Dios crea. Él es Constructor, Dador de Vida. Podemos hacer como Él y construir dentro de nuestras posibilidades.
Por otra parte, cualquiera puede destruir como el Maligno.
Solamente Uno puede decidir si te Da la Vida en primer lugar, pero son muchos los diablos que pueden decidir si te la quitan o no.
Una noche caminaba por el centro de la ciudad, 12 avenida y 8 calle. Un hombre joven y yo nos cruzamos frente a frente, me di cuenta de que llevaba una botella rota en su mano derecha.
Nuestras miradas se encontraron.
Yo vi en él la malicia. Me imagino que él percibió en mis ojos el temor.
Amenazadoramente me dijo:
"Va pué, ahora regalame una vara."
Yo pensé un momento y espontánea y fríamente respondí con una pregunta, sin dejar de ver sus ojos:
"¿Y por una vara me vas a matar?"
El otro bajó la mirada, meditó y secamente respondió:
"No." Y se fue.
Así, ese diablo decidió que mi vida valía más que una moneda de un quetzal.

5 comentarios:

Anónima dijo...

ni tan malísimo el cuento

Quinøff dijo...

Lo único que malísimo habría sido el desenlace esquivado, que nos hubiera privado del relator. Por un quetzal, un blogger. Nada mal! Son los tiempos... jeje

Un abrazo, Petoulqui

Quinøff dijo...

...bueno, a lo anterior quitar el "que" sobrante.

Petoulqui dijo...

Noble Quinoff:

Es un motivo de gran alegría para mí recibir un comentario tuyo. Me gustó lo de "desenlace esquivado".

Saludos afectuosos,

Peto

ESTUARDO dijo...

Te dio mieduco porque por un quetzal ese hijo de puta mata...