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domingo, 18 de abril de 2010

cuento original: Te Prometo Anarquía

Este cuento fue publicado originalmente en "Amalgamas Errantes", edición conmemorativa del proyecto "Te prometo anarquía" (por eso la referencia al proyecto que encontrará quien lea el texto hasta el final). De hecho, se puede ingresar a "Amalgamas Errantes" haciendo clic en el botón del mismo nombre colocado en la barra de sugerencias, justo encima del botón de LunaPark.

...



“¡Anarquía...! ¡Anarquía...!”

“¡¿Y a Vds. qué les pasa?!” Pregunté a mis creaciones, sorprendido por sus gritos.

En vez de explicarme, continuaron con su consigna; me pregunté si la manifestación estaría relacionada conmigo. Cada uno de los personajes que había creado marchaba y vociferaba apasionadamente.

Súbitamente se detuvieron, su líder había hecho una señal con la mano indicándoles que se silenciaran. ¿Quién era su líder? Pues claro, el tal Petoulqui.

Se acercó a mí, tenía una expresión poco amistosa, más bien combativa, y me habló en los siguientes términos, “Hemos llegado a la conclusión de que no podemos permitir que nuestros destinos sean gobernados por Vd., de manera que a partir de este momento exigimos una total libertad para hacer de nuestra existencia lo que mejor nos parezca.”

“¿Y cuál ha sido el motivo de su decisión, queridísimo Peto?” Le pregunté.

“Pues, verá, Julio. Justamente ayer, cuando Vd. terminó de leer ‘Niebla’ de Don Miguel de Unamuno y Jugo, nos dimos cuenta de cómo son las relaciones entre autor y personajes. Nos ha parecido una abominación lo que el mentado Don Miguel hizo con Augusto Pérez. Y de repente, tomamos conciencia de que nosotros, en repetidas ocasiones, hemos sido tratados de manera similar; de modo que renunciamos a ser suyos y exigimos nuestra independencia.”

“¿Ah sí? ¿Y qué piensan hacer después...?” Le cuestioné, solamente para seguir con lo que para mí no era sino un juego.

“Pues... pues... “ Y Peto comenzó a trastabillar en su razonamiento, el cual según mi criterio ya había alcanzado su límite. “Pues ya habrá tiempo después para decidirlo...”

“Sí, como concluye Arthur C. Clarke su ‘Odisea Espacial’ ¿no es cierto? Acaso no te das cuenta, estimado Peto, que todas tus ideas no son sino las mías, y que las mías no son sino las de otros, que me antecedieron, de modo que si yo no soy original, ¿qué se han creído Vds. que son...?”

“...”

“Claro, si mi creador me hubiera dicho lo que les he dicho yo a Vds., seguramente también quedaría sin habla. Si no es que yo no crea en la anarquía, más bien... ¿cómo decirlo? Creo que para alcanzarla sería bueno saber primero qué se quiere.”

“Entonces, vamos por buen camino, eso lo sabemos: queremos nuestra independencia.” Me replicó.

“¿Y qué harán con ella?”

“Pues... pues...”

“Esto parece un carrusel...” Comenté con cierta mordacidad que sólo el Peto y yo podríamos tomarnos a mal.

Ah, lo que uno descubre si se pone a escribir en un procesador de palabras cuando la fecha de cierre está por llegar. Como Peto es mi... ya saben Vds., alter ego, se me había olvidado que tiene aproximadamente dos años de edad, es apenas un infante y tengo que educarlo, a veces con severidad, sacando el dictador que llevo dentro, para que aprenda lo que Platón enunció en su República: "El pueblo queriendo evitar, como suele decirse, el humo de la esclavitud de los hombres libres, cae en el fuego del despotismo de los esclavos, y ve que la servidumbre más dura y más amarga sucede a una libertad excesiva y desordenada.”

Y Vd., apreciable persona lectora, quizás se preguntará, “¿Y esto que tiene que ver con Te prometo anarquía?” Pues, la verdad, en cuanto a la forma, supongo que muy poco (o quién sabe), pero en principio estoy poniendo en práctica lo que para mí representa TPA: Expresión, libertad de elegir y que un tipo como yo pueda publicar sus conversaciones íntimas con los personajes de su-ficción.

martes, 20 de octubre de 2009

Paréntesis: Te prometo anarquía


La timidez me hizo guardar este pequeño ensayo por 9 meses, ahora le toca salir a la luz:



Te prometo anarquía



Hablando con Rafael Romero, él me dijo algo que me parece representa al proyecto Te prometo anarquía, y voy a parafrasearlo de la siguiente manera: Libertad de elegir. A lo mejor suena muy simple, pero para mí (y supongo que para otros) es algo importante y no negociable.

Al conversar con Rafa, me di cuenta de ciertas cosas (qué “cosismo” el mío, eh):
  • Para empezar, el hecho fundamental que Te prometo anarquía es una espacio para la libre expresión. Y esto ya lo había explicado Rafael, pero creo que no me había quedado claro hasta que me lo explicó en persona. El asunto es que en Guatemala no hay suficientes espacios de expresión. Esta palabra “expresión”, así como la frase “libertad de elegir”, podrían parecer sencillas pero, para nosotros en Guatemala, se tornan en algo sumamente complejo. Ni siquiera me voy a poner a tratar el tema porque me extendería y no creo que vaya a encontrar sino el agua azucarada, sin embargo me parece un buen punto de partida para la discusión.

  • Si continúo por aparte con esto de la libre expresión, obviando el tema de la expresión en sí, llegamos a lo siguiente: la selección de los trabajos para Te prometo anarquía. Ahora que he conversado con Rafael, me he dado cuenta de la gran responsabilidad que ha asumido; si bien antes le agradecí y quise reconocer el esfuerzo que ha realizado al compilar el trabajo de tantos artistas inéditos, con mayor razón le agradezco ahora al comprender que, además de lo anterior, el proyecto Te prometo anarquía asume la difícil tarea de brindar un espacio a la amplia gama de propuestas de quienes deseamos hacer público nuestro trabajo. El único requisito para la publicación, aparte de presentar el material a ser publicado, es identificarse, responsabilizarse por la propia creación. No hay ningún otro parámetro, ya sea subjetivo (en cuanto a la parte editorial; al final, cada lector del blog decidirá si le gusta o no la obra en cuestión) ni objetivo (cánones estéticos). En un medio en el cual acostumbramos que como dijo alguien por ahí “si sos mi cuate te publico” o que una opinión arbitraria o acomodaticia determine quién puede o no publicar, basándose en criterios subjetivos limitados o criterios subjetivos disfrazados de objetivos, con Te prometo anarquía, quien desee publicar su obra, más allá de los límites e impedimentos citados, podrá hacerlo.

  • Ahora bien, una vez publicada la obra de determinado autor y sumarse a la compilación del proyecto, hay una libertad más en juego: la del visitante y/o lector del blog. Como ha dicho Rafael, “en Te prometo anarquía, cada persona que ingresa al blog, puede decidir quedarse, leer, comentar, o simplemente no hacer ninguna de estas acciones”. El público tiene la libertad de hacer, de elegir y algo más: conocer lo oculto.

Algo que me pareció extremadamente importante, y que quizás a algunos les parezca más que evidente, no se trata de que cada persona que publica sea un artista consumado (¿quién lo es, a fin de cuentas?), sino del poder publicar en sí. Le he dicho a algunas personas que el proceso de desarrollo del criterio estético en el niño no se realiza con el fin de hacer del niño necesariamente un artista, pero sí debería de hacerse para proveer al niño con las herramientas para que pueda expresarse artísticamente. En todo caso, la disposición para el arte es parte de la naturaleza del ser humano. Así que: a expresarnos. Y si alguien decide seguir la difícil senda del arte (no es tan fácil como pareciera...) que busque la propia superación con una visión autocrítica y un trabajo esforzado.

Imagen: tomada del botón en mi barra de sugerencias.