"Igual en poesía que en teatro que en todo... El artista debe ser única y exclusivamente artista. Con dar todo lo que tenga dentro de sí como poeta, como pintor, ya hace bastante. Lo contrario es pervertir el arte. (...) ¡Qué es eso de artista, de arte, de teatro proletario! El artista, y particularmente el poeta, es siempre anarquista en el mejor sentido de la palabra, sin que deba ser capaz de escuchar otra llamada que la que fluye dentro de sí mismo mediante tres fuertes voces: la voz de la muerte, con todos sus presagios; la voz del amor y la voz del arte."
Federico García Lorca, citado en:
García Lorca, Federico. Yerma. La casa de Bernarda Alba. Editorial Andrés Bello. Quinta edición. Chile, 1992. p. 141
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domingo, 9 de julio de 2017
lunes, 13 de septiembre de 2010
cita petoulquiana: otra sobre el anarquismo
"En la actualidad surge el 'Anarquismo ético', que es la doctrina que busca suprimir el Estado. Rechaza lo normativo. Sus partidarios son enemigos de toda norma y todo valor y, consideran que el Derecho, la Moral, los Convencionalismos Sociales y la Religión nacieron de la ignorancia, la maldad y el miedo."
No tengo ni idea de cuál es la fuente. El flammer sacó esto de algún librejo de ética que consultamos para el temario de graduación hace miles de años. Bien, flammer; nos dejaste este tesorazo.
domingo, 18 de abril de 2010
cuento original: Te Prometo Anarquía
Este cuento fue publicado originalmente en "Amalgamas Errantes", edición conmemorativa del proyecto "Te prometo anarquía" (por eso la referencia al proyecto que encontrará quien lea el texto hasta el final). De hecho, se puede ingresar a "Amalgamas Errantes" haciendo clic en el botón del mismo nombre colocado en la barra de sugerencias, justo encima del botón de LunaPark.
“¡Anarquía...! ¡Anarquía...!”
“¡¿Y a Vds. qué les pasa?!” Pregunté a mis creaciones, sorprendido por sus gritos.
En vez de explicarme, continuaron con su consigna; me pregunté si la manifestación estaría relacionada conmigo. Cada uno de los personajes que había creado marchaba y vociferaba apasionadamente.
Súbitamente se detuvieron, su líder había hecho una señal con la mano indicándoles que se silenciaran. ¿Quién era su líder? Pues claro, el tal Petoulqui.
Se acercó a mí, tenía una expresión poco amistosa, más bien combativa, y me habló en los siguientes términos, “Hemos llegado a la conclusión de que no podemos permitir que nuestros destinos sean gobernados por Vd., de manera que a partir de este momento exigimos una total libertad para hacer de nuestra existencia lo que mejor nos parezca.”
“¿Y cuál ha sido el motivo de su decisión, queridísimo Peto?” Le pregunté.
“Pues, verá, Julio. Justamente ayer, cuando Vd. terminó de leer ‘Niebla’ de Don Miguel de Unamuno y Jugo, nos dimos cuenta de cómo son las relaciones entre autor y personajes. Nos ha parecido una abominación lo que el mentado Don Miguel hizo con Augusto Pérez. Y de repente, tomamos conciencia de que nosotros, en repetidas ocasiones, hemos sido tratados de manera similar; de modo que renunciamos a ser suyos y exigimos nuestra independencia.”
“¿Ah sí? ¿Y qué piensan hacer después...?” Le cuestioné, solamente para seguir con lo que para mí no era sino un juego.
“Pues... pues... “ Y Peto comenzó a trastabillar en su razonamiento, el cual según mi criterio ya había alcanzado su límite. “Pues ya habrá tiempo después para decidirlo...”
“Sí, como concluye Arthur C. Clarke su ‘Odisea Espacial’ ¿no es cierto? Acaso no te das cuenta, estimado Peto, que todas tus ideas no son sino las mías, y que las mías no son sino las de otros, que me antecedieron, de modo que si yo no soy original, ¿qué se han creído Vds. que son...?”
“...”
“Claro, si mi creador me hubiera dicho lo que les he dicho yo a Vds., seguramente también quedaría sin habla. Si no es que yo no crea en la anarquía, más bien... ¿cómo decirlo? Creo que para alcanzarla sería bueno saber primero qué se quiere.”
“Entonces, vamos por buen camino, eso lo sabemos: queremos nuestra independencia.” Me replicó.
“¿Y qué harán con ella?”
“Pues... pues...”
“Esto parece un carrusel...” Comenté con cierta mordacidad que sólo el Peto y yo podríamos tomarnos a mal.
Ah, lo que uno descubre si se pone a escribir en un procesador de palabras cuando la fecha de cierre está por llegar. Como Peto es mi... ya saben Vds., alter ego, se me había olvidado que tiene aproximadamente dos años de edad, es apenas un infante y tengo que educarlo, a veces con severidad, sacando el dictador que llevo dentro, para que aprenda lo que Platón enunció en su República: "El pueblo queriendo evitar, como suele decirse, el humo de la esclavitud de los hombres libres, cae en el fuego del despotismo de los esclavos, y ve que la servidumbre más dura y más amarga sucede a una libertad excesiva y desordenada.”
Y Vd., apreciable persona lectora, quizás se preguntará, “¿Y esto que tiene que ver con Te prometo anarquía?” Pues, la verdad, en cuanto a la forma, supongo que muy poco (o quién sabe), pero en principio estoy poniendo en práctica lo que para mí representa TPA: Expresión, libertad de elegir y que un tipo como yo pueda publicar sus conversaciones íntimas con los personajes de su-ficción.
...
“¡Anarquía...! ¡Anarquía...!”
“¡¿Y a Vds. qué les pasa?!” Pregunté a mis creaciones, sorprendido por sus gritos.
En vez de explicarme, continuaron con su consigna; me pregunté si la manifestación estaría relacionada conmigo. Cada uno de los personajes que había creado marchaba y vociferaba apasionadamente.
Súbitamente se detuvieron, su líder había hecho una señal con la mano indicándoles que se silenciaran. ¿Quién era su líder? Pues claro, el tal Petoulqui.
Se acercó a mí, tenía una expresión poco amistosa, más bien combativa, y me habló en los siguientes términos, “Hemos llegado a la conclusión de que no podemos permitir que nuestros destinos sean gobernados por Vd., de manera que a partir de este momento exigimos una total libertad para hacer de nuestra existencia lo que mejor nos parezca.”
“¿Y cuál ha sido el motivo de su decisión, queridísimo Peto?” Le pregunté.
“Pues, verá, Julio. Justamente ayer, cuando Vd. terminó de leer ‘Niebla’ de Don Miguel de Unamuno y Jugo, nos dimos cuenta de cómo son las relaciones entre autor y personajes. Nos ha parecido una abominación lo que el mentado Don Miguel hizo con Augusto Pérez. Y de repente, tomamos conciencia de que nosotros, en repetidas ocasiones, hemos sido tratados de manera similar; de modo que renunciamos a ser suyos y exigimos nuestra independencia.”
“¿Ah sí? ¿Y qué piensan hacer después...?” Le cuestioné, solamente para seguir con lo que para mí no era sino un juego.
“Pues... pues... “ Y Peto comenzó a trastabillar en su razonamiento, el cual según mi criterio ya había alcanzado su límite. “Pues ya habrá tiempo después para decidirlo...”
“Sí, como concluye Arthur C. Clarke su ‘Odisea Espacial’ ¿no es cierto? Acaso no te das cuenta, estimado Peto, que todas tus ideas no son sino las mías, y que las mías no son sino las de otros, que me antecedieron, de modo que si yo no soy original, ¿qué se han creído Vds. que son...?”
“...”
“Claro, si mi creador me hubiera dicho lo que les he dicho yo a Vds., seguramente también quedaría sin habla. Si no es que yo no crea en la anarquía, más bien... ¿cómo decirlo? Creo que para alcanzarla sería bueno saber primero qué se quiere.”
“Entonces, vamos por buen camino, eso lo sabemos: queremos nuestra independencia.” Me replicó.
“¿Y qué harán con ella?”
“Pues... pues...”
“Esto parece un carrusel...” Comenté con cierta mordacidad que sólo el Peto y yo podríamos tomarnos a mal.
Ah, lo que uno descubre si se pone a escribir en un procesador de palabras cuando la fecha de cierre está por llegar. Como Peto es mi... ya saben Vds., alter ego, se me había olvidado que tiene aproximadamente dos años de edad, es apenas un infante y tengo que educarlo, a veces con severidad, sacando el dictador que llevo dentro, para que aprenda lo que Platón enunció en su República: "El pueblo queriendo evitar, como suele decirse, el humo de la esclavitud de los hombres libres, cae en el fuego del despotismo de los esclavos, y ve que la servidumbre más dura y más amarga sucede a una libertad excesiva y desordenada.”
Y Vd., apreciable persona lectora, quizás se preguntará, “¿Y esto que tiene que ver con Te prometo anarquía?” Pues, la verdad, en cuanto a la forma, supongo que muy poco (o quién sabe), pero en principio estoy poniendo en práctica lo que para mí representa TPA: Expresión, libertad de elegir y que un tipo como yo pueda publicar sus conversaciones íntimas con los personajes de su-ficción.
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martes, 22 de septiembre de 2009
cita petoulquiana: sobre el anarquismo
"La negación de los cambios cuantitativos constituye la idea fundamental del anarquismo (¡¿?! ¿en serio?), tendencia pequeñoburguesa enemiga del marxismo (la cita número dos aclarará si el anarquismo es enemigo del marxismo o el marxismo del anarquismo... y es un hecho: no hay marxistas pequeñoburgueses. Jajajajajajajaja, perdonen que me ría). Los anarquistas rechazan la necesidad de un trabajo minucioso y largo que agrupe fuerzas, organice a las mayorías y las prepare para la actividad revolucionaria. El modo de proceder de los anarquistas, que ya ha causado graves daños al movimiento proletario, es propio de aventureros y conspiradores (el marxismo no; ajá...)."
Afanasiev, Victor G. Fundamentos de Filosofía. Editores Mexicanos Unidos (Sin comentarios acerca de la edición). 4a. Reimpresión. México. 1990. p. 132
"(En 1848, Mijail Bakunin) Regresa a Breslavia, y, estando en esta ciudad, la revista Neve Rheinische Zeitung, dirigida por Carlos Marx y Federico Engels, publica un artículo del corresponsal en París (el 6 de julio de 1848), en el que se le acusa de ser un agente del Zar:
'A propósito de la propaganda eslava, se afirmó ayer que George Sand tiene en su poder papeles que comprometen al ruso Miguel Bakunin, expulsado de Francia, y lo señalan como un instrumento o un agente de Rusia, recientemente enrolado, al que se le atribuye el papel principal en las últimas detenciones entre los polacos. George Sand ha enseñado estos documentos a algunos amigos.'
"Bakunin exige inmediatamente explicaciones a George Sand, que escribe a la revista de Marx la siguiente carta:
'Los hechos referidos por vuestro corresponsal son completamente falsos. No he poseído jamás la mínima prueba de las insinuaciones contra el señor Bakunin. No he sido jamás autorizado, por tanto a emitir la más pequeña duda sobre la lealtad de su carácter y sobre la sinceridad de sus opiniones.'
"Marx publica la carta y luego añade:
'Hemos cumplido así el deber de la Prensa de ejercer sobre los hombres públicos una estrecha vigilancia y hemos dado al mismo tiempo, al señor Bakunin la ocasión de disipar una sospecha que había sido, de verdad, emitida en algunos círculos de París (Qué magnánimo el Carlitos, ¿no es cierto? Digo, al permitirle a Bakunin ejercer su derecho a la defensa de su prestigio ante una falsa acusación que se gestó, evidentemente, 'en algunos círculos de París'. A ver, según el DRAE, difamar: 'Desacreditar a alguien, de palabra o por escrito, publicando algo contra su buena opinión y fama.' Ya veo.)
"Un mes más tarde Bakunin vio a Marx en Berlín y se reconciliaron, al menos aparentemente. En 1871 (Bakunin) escribía sobre este encuentro:
'Amigos comunes nos obligaron a abrazarnos (debió de ser algo digno de verse). Entonces, en una conversación medio en serio y medio en broma, Marx me dijo: "¿Sabes que ahora me encuentro a la cabeza de una sociedad comunista secreta, tan bien disciplinada que si dijese a uno de sus miembros: ¡ve a matar a Bakunin!, éste te mataría?...' (Lo anterior nos demuestra que Marx era un ser humano henchido de ternura, y que los excesos de las dictaduras marxistas fueron obvias desviaciones de su pensamiento...) Después de esta conversación no nos volvimos a ver hasta 1864."
Cortezo, Carlos L. Bakunin. Edita Zero, S. A. Segunda Edición. Madrid, España. 1970. p.p. 18 - 20
Y por último, algo completamente fuera de contexto pero que no puedo dejar afuera:
"El que no sabe ser puntual, no merece mucha confianza cuando da su palabra; y debes darte cuenta que el hombre que no es puntual y no mantiene su palabra, hace tanto daño a la sociedad como el anarquista y el revolucionario." (¡¡¡¡¡¡¡¡¿Hello?!!!!!!!!! ¿What did he say?, como dijera el buen Michael Moore en 'The Awful Truth')
Toth, Dr. Tihamer. El Joven de Carácter. Editorial Difusión. Sin número de edición. Buenos Aires, Argentina. 1940. p. 172 (¿Cómo llegué hasta esta página? No lo sé, a lo mejor soy un "joven de carácter"...)
Aclaración: los paréntesis son de mi autoría, por supuesto.
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