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miércoles, 30 de septiembre de 2009

Spanglish I: Banana Republic


A continuación voy a escribir en inglés (de ahí la etiqueta "Spanglish", puesto que voy a mezclar inglés y español); mucho de lo que voy a plantear, por características propias del lenguaje, no tendría sentido en español.

Sin más preámbulos, aquí vamos:

My primas and I are crazy, it comes with our blood, we are each other's "loco y locas favoritos", respectively. The level of our crazyness varies in each one of us, they call me "loco" very often, and in some ocassions "loco!", whenever I exceed myself. But to be honest, I don't think I am all that crazy, it is more of a mental state that usually never comes out.

So, as we're a bunch of "locos" (the Crazy Bunch, you could say), we will found our own Banana Republic (as in "crazy bananas"; non-related at all with any "pejorative term for a country that is politically unstable, dependent on limited agriculture (e.g. bananas), and ruled by a small, self-elected, wealthy, and corrupt clique", as found in Wikipedia). Why? Because the name "Wonderland" is already taken, and even when the three of us are as crazy as the inhabitants of that place, we are not intending to plagiarize any renowned author. Maybe we could try also to name our little country as "Nut Kingdom" (anyway, each and every monarchy, or the mere idea of it, is, by far, "absolutely" crazy; or should I say: "absolutistamente" loca), but that would mean to reconsider our constitution, while we eat some ice cream, maybe a banana split, with chopped nuts as a topping, and we aren´t that crazy.

I thought about writing this in Spanish, but that, of course, would have been nonsense: descabellado, absurdo, ridículo... It would be nonsense? No, of course not, in Spanish this couldn't be "nonsense".




sábado, 17 de mayo de 2008

capítulo noveno: alicia en el callejón de las maravillas...


En el callejón de Maravillas, 4a calle "a" llegando a la 3ra avenida de la zona 1, Petoulqui se encontró con Alicia, a quien no veía desde que él tenía 11 años, cuando contrajo paperas y no tuvo más remedio que leer...

Cosa extraña, Alicia aparentaba todavía los diez años que tenía cuando P. la conoció, y el hecho de toparse con ella le confirmó la persistente tendencia de la niña a entrometerse en los lugares más extraños.

(Me imagino que, como típica observadora internacional, Alicia debe de tener inmunidad diplomática y, además, cuenta con apoyo financiero ya sea del gobierno o de alguna institución nacional o internacional, pública o privada, la cual comprende el valor de la misión de investigación o acompañamiento que ella está realizando aquí.)

Aparentemente, lo que más le ha impresionado a Alicia de nuestro maravilloso país son esos monstruos (Qué Jabberwocky ni que...) que rugen y arrojan humo negro que irrita los ojos, impide la visión y provoca la asfixia, los cuales son gobernados por esos brutos inmisericordes, quienes para agravar más la ofensa llevan consigo a esos adefesios gritones que prorrumpen en alaridos que helarían al más valiente; eso, cuando no se hacen acompañar de arpías chillonas, que, ¿qué serán? ¿arpinas? (me imagino que esta palabra le hubiera gustado a L. C. por su afición a estar creando términos compuestos), es decir una mezcla de arpías y sirenas.

Ya con Lusifergua (usaré indistintamente el nombre Lusifergua o Mephisto para referirme a la misma persona) habíamos deducido hace años que este reverso país es surreal. La presencia de Alicia me hace concluir que el más representativo patrimonio de los guatemaltecos es el "nonsense".