Mostrando entradas con la etiqueta la vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la vida. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de octubre de 2012

Poema VII: La vida es olvido

Los que han renacido son los sin memoria
Porque han olvidado que al final no son más que muertos

Muertos fueron
Muertos serán

La vida es olvido solamente
Qué será la muerte entonces.

martes, 21 de agosto de 2012

capítulo cero: la vida misteriosa

Dedicado a Iván Jamett
...


Dicen que la muerte es misteriosa, pero la vida también lo es. Creo que la diferencia es que la muerte nos es desconocida totalmente y de la vida es poco lo que podemos conocer y aún menos lo que podemos comprender.

También dicen que es la muerte la que nos mata, pero no: creo que es la vida misma la que nos mata, simplemente cambiando de rol.

jueves, 19 de abril de 2012

capítulo cero: la inevitable vida

Así, sin ninguna ceremonia, la vida me está sacando del fondo otra vez. No me avisó, no me preguntó nada, simplemente me forzó a salir de este chiquero que llamo habitación, de este alboroto lleno de columnas de libros apolillados y montones de papeles con apuntes de textos que, quizás, nunca verán la luz.

Nuevamente, me ha enseñado la vida que las cosas no son como yo creo (al menos, no todas). Siendo como soy, pesimista, debo reconocer que la vida parece tener siempre una vuelta de tuerca que no me espero (aun cuando, el paso del tiempo, sin mayores variaciones, no me ayuda a ser menos escéptico).

martes, 27 de julio de 2010

capítulo cero: cero

Ciertamente, me pregunto, ¿cuál es la diferencia entre la vida y la muerte?

No es una pregunta afectada, ni una línea llamativa para atraer su atención (la de Vds., quienes quiera que sean). No. Es simplemente algo que ronda mi mente desde hace algún tiempo.

¿Por qué ronda mi mente? Bueno, porque ya no soy tan joven. Sí, soy joven, pero no tanto.

Y también porque he visto irse a otros. Y al decir "irse", quiero decir "morir". No los he visto agonizar, si he de ser preciso, pero sí he notado su desaparición física.

Todos hemos de morir, es algo con lo que nos familiarizamos. En mi realidad, nuestra (para quienes la comparten conmigo), es algo más que evidente, patente, de todos los días: cotidiano.

Pero el asunto es, si vamos a morir, ¿cuál es el objeto de todo? ya hace tiempo me lo respondí: ninguno. Talvez no se trate de un objeto, ni siquiera de un sujeto... ¿tal vez de un "adjeto" (neologismo absurdo o término que desconozco y por tanto asumo como inexistente)?

No es este alegato una especie de monólogo de "ser o no ser", ni de broma trato de establecer que aquí haya un dilema en ese sentido. Sólo me pregunto si hay una diferencia... ontológica creo que es la palabra, entre la vida y la muerte. Y sé que mi pregunta no puede ser respondida. A lo mejor sólo ignorada, pasada por alto. Pero es recurrente, y supongo que lo será hasta el fin de mis días, cuandoquiera que suceda. Mientras, sigo en el cero.

lunes, 21 de septiembre de 2009

capítulo cero: la vida es más que literatura

Últimamente me he dado cuenta que ya no pienso como ayer (con lo cual quiero decir que ya no pienso como hace tiempo, como hace mucho...), me doy cuenta de que me he vuelto a cuestionar (qué raro, ¿no?).

El darme cuenta de que muchas de las personas con quienes estoy unido por sangre o amistad no tienen el menor interés en la lectura me ha sido hasta cierto punto chocante, pero al mismo tiempo ha sido revelador.

Simplemente, según me han dicho, no les interesa leer (no digamos escribir). Ni leer ni escribir. Y siguen viviendo sin mayores contratiempos. Su vida sigue; y la mía también, claro está.

Sin embargo, lo que me parece contrastante es la importancia que le doy a esto de las letras y la nula que le otorgan ellos (o ellas, dependiendo del género).

Conclusión temprana: La vida es más que literatura.

Se me hace extraño, pero debe de ser verdad.

Como anécdota, mis amigos me hicieron comentarios como: "En el colegio yo no leí ninguna de las obras que nos asignaban para el curso de literatura." O, "Los únicos que leían eran Lusifergua y vos, y Vds. eran los únicos que explicaban al respecto." Acerca de lo cual debo aclarar que yo sólo leí una obra en el colegio: "Los árboles mueren de pie" de Alejandro Casona; y, además, yo recuerdo claramente que la mayoría comentaba acerca de las obras, aún cuando nuestros comentarios, obviamente, fueran de lo más imprecisos.

En fin. Así sea.