domingo, 5 de febrero de 2012

capítulo cero: soñé con vos

¿Te acordás como siempre quisiste que soñara con vos? Pero yo tengo problemas con los sueños: casi nunca recuerdo lo que sueño, para empezar; y luego, mis sueños son secuencias algo mecánicas, generalmente reflejos de lo que vivo, o proyecciones exageradas de ello.

Sin embargo, más allá de lo previsible (y/o de lo mencionado en el anterior párrafo), soñé con vos.

Estaba internado en un hospital, cuyo nombre no conocía. Vos y yo hablábamos por teléfono (y como en un filme podía verte hablando del otro lado de la línea cuando era tu parte del diálogo); me tocaba tratar de explicarte dónde me encontraba porque quería que fueras a visitarme (si me lo preguntan o no, me parece que este sueño es como una de esas fantasías que uno tiene, en las cuales nos imaginamos qué pasaría si sufriéramos un grave accidente o, aún mejor... o peor: un accidente mortal. Y al estar ahí tirados, agonizando, llegan las personas que alguna vez nos tomaron por sentado. Claro, ahora se arrepienten de no habernos valorado, de no habernos demostrado lo que sentían por nosotros y desearían que siguiéramos con vida. Creo que todos hemos fantaseado alguna vez con algo así. En definitiva, no es sino un lugar común, estoy lleno de ellos). Pero, yo no sabía ni cómo se llamaba el hospital, sólo y por señas dónde se encontraba. Recuerdo que hasta me salí para verificar la dirección (jajajajajajaja, por algo un sueño mío: proyección exagerada de las tonterías que estoy dispuesto a hacer). El hecho es que (reflejo de lo que he vivido) nunca llegaste...

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